El TLC y otras oportunidades

Es bueno traer a la memoria que desde 1991, año en que Estados Unidos concedió a Colombia una serie de preferencias arancelarias que cubrían más de 5.000 productos.

Finalmente, y después de ocho años de negociaciones y batallas, el TLC con Estados Unidos comenzará a funcionar. Este acuerdo, como todos los tratados comerciales, traerá dificultades a algunos sectores y ventajas a otros.

Para varios renglones de la economía es una oportunidad para incursionar en ese gran mercado en condiciones favorables y, de esta forma, lograr mayores ventas, conocer un mercado más desarrollado y competitivo, tener acceso a tecnologías de última generación y, por consiguiente, crecer, incrementar su productividad y generar empleo, que debe ser el objetivo prioritario para el país.

Sectores como los call centers o los de servicios de BPO, telemedicina y otros de asesorías profesionales deberían ser algunos de los que aprovechen las ventajas que se les abren, como lo ha señalado el mismo Ministerio de Comercio Exterior.

Otra oportunidad que surgirá será que empresas de otros países, como Brasil, Venezuela, Ecuador, etcétera, que no tienen acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, buscarán la posibilidad de instalar en Colombia sucursales para exportar sus productos o servicios desde aquí.

Sin embargo, se deben tener en cuenta otros aspectos y no dejarnos engolosinar solamente por este acuerdo, al que le han trabajado duramente, por ocho años, los dos últimos gobiernos.

Es bueno traer a la memoria que desde 1991, año en que Estados Unidos concedió a Colombia una serie de preferencias arancelarias que cubrían más de 5.000 productos, solo unos pocos renglones, como las flores, han sabido aprovecharlas convenientemente e incursionado en ese mercado con la fuerza que lo ha hecho ese sector, de tal forma que lo convirtió en una de sus palancas de desarrollo.

Por otro lado, el gran mercado de Estados Unidos, muy importante y de inmenso potencial, no es el único al que podemos llegar.

Hay otros TLC como el firmado con Canadá o el que se está tramitando con la Unión Europea; igualmente, el que se está trabajado con Corea del Sur. Todas, regiones de gran potencial comercial.

Es conveniente, además, hacer algunas reflexiones en relación con el crecimiento del PIB y por tanto del potencial comercial de Estados Unidos y Europa, que están creciendo a tasas muy bajas y a veces nulas, mientras que los países en desarrollo como los BRICS y, en general, regiones de Asia, Latinoamérica e incluso África, crecen mucho más rápido, lo que es una clara invitación para el país, el gobierno y sus empresas a mirar hacia esos lados y orientar estrategias a esos mercados. Allá se están abriendo grandes oportunidades y ya hay algunas empresas aprovechándolas.

Oportunidades que no deben limitarse solamente a commodities o productos primarios, sino estudiar más a fondo las necesidades y condiciones de dichos países para desarrollar bienes intermedios o productos y servicios para consumo final, que agregan mucho más valor a nuestro desarrollo.

Pero, hay que realizar una serie de tareas para lograr nuestros objetivos.

En primer lugar, hay que desatrasar nuestra infraestructura, cuyos problemas son reconocidos por todos los actores relacionados con el comercio exterior, no solo al interior del país, sino también afuera.

Esta debe ser la prioridad para buscar la competitividad de nuestros productos de exportación.

Los sobrecostos derivados de las pésimas condiciones en las carreteras y los frecuentes obstáculos que en ellas se presentan deben ser corregidos urgentemente, así como la optimización de puertos y aeropuertos.

De la misma manera, la logística, tanto en las empresas como el Gobierno, debe ser optimizada.

En las empresas, revisando y mejorando todos sus procesos de producción, distribución y despachos, así como el manejo de transporte y procedimientos de exportación y seguridad. En el gobierno, unificando y agilizando procesos de aduanas, y otros organismos de control relacionados con el manejo de carga de exportación.

El tema de la informática y las comunicaciones está también estrechamente ligado a la competitividad, de manera especial para los sectores de servicios de BPO.

Por lo tanto, este es otro que requiere seguimiento por parte del gobierno colombiano.

Y en cuanto a la educación, ni que decir de su importancia crucial, tanto para el presente como para el futuro.

La pertinencia en los programas educativos, sobre todo en los técnicos y tecnológicos, de tal forma que el sector productivo cuente con personal altamente calificado para los procesos productivos y de todo tipo, que debe afrontar de forma muy competitiva.

La calidad y el contenido de los programas en áreas como informática y comunicaciones, legislación laboral y comercial internacional y todo lo relacionado con el medio ambiente, que hoy cobra cada día mayor preponderancia por las exigencia de muchos países en cuanto al cumplimiento de compromisos y condiciones reglamentadas por diferentes organismos e instituciones para el desarrollo del comercio internacional, también es primordial.

La experiencia del doctor Hernando José Gómez, como responsable de coordinar estos temas, será de gran apoyo para el Gobierno y el sector productivo en el logro de nuestras metas.

Por: María Sol Navia V.

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Fecha: 02 de Mayo de 2012
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